El ataque armado en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, que dejó una turista canadiense muerta y 13 personas heridas, fue planeado, no espontáneo, y el agresor actuó sin la participación de terceros, según la investigación de la Fiscalía del Estado de México.
El fiscal general José Luis Cervantes Martínez precisó que el responsable, Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, imitó la masacre de Columbine de 1999, un tiroteo escolar en Colorado, Estados Unidos, que se convirtió en un modelo para la violencia de masas.
El atacante portaba una mochila táctica con una pistola Smith & Wesson .38 Special, 52 cartuchos útiles, una arma punzocortante, credencial del INE, boletos de autobús, celular análogo, literatura alusiva a Columbine y manuscritos sobre hechos violentos en Estados Unidos.

Entre las pruebas, una imagen de IA mostraba a Jasso junto con los asesinos de Columbine, Eric Harris y Dylan Klebold, reforzando la hipótesis de “ataque inspirado”.
La antigüedad del arma, fabricada antes de 1968, la hace irrastreable en registros modernos, incluso con apoyo de la ATF estadounidense, limitando la trazabilidad de su origen.

Jasso subió a la Pirámide de la Luna alrededor del mediodía del 20 de abril, intimidó a turistas y disparó desde la plataforma de 45 metros, herido por la Guardia Nacional en una pierna antes de suicidarse. La Fiscalía destaca su capacidad de recarga al menos dos veces, prolongando la agresión sin interrupción.
El gobierno federal, incluida la Secretaría de Seguridad, insiste en que el caso es aislado y psicológico, sin vínculo con la delincuencia organizada, y reforzará la seguridad en zonas arqueológicas y el Mundial 2026.
Este atentado marca el primer tiroteo de masas en Teotihuacán, cerrando el sitio hasta la instalación de detectores de metales y mayor vigilancia.
